¡Aprende a derramar tu perfume delante de Él!

En cada ayuno, vivimos una experiencia única y Dios mira con agrado a un pueblo que se humilla y clama por Su presencia.
Palabras que sanan

Nuestra boca debe ser una fuente de sanidad para nosotros mismos y también para la gente que nos rodea. Nuestras palabras se deben convertir en declaraciones de vida.