El silencio es una respuesta

Quizás hoy haya un silencio por respuesta, pero no dudes, tu Padre está a tu lado y él tiene un tiempo perfecto para aquello que tú necesitas.

Reflexiona en este versículo

«SEÑOR, tú escuchas mi voz cada mañana en oración; cuidadosamente te presentaré mi caso y esperaré atentamente tu respuesta».

Salmos 5:3 | Palabra de Dios para todos

En oportunidades has hecho algún planteamiento, propuesta y pasas todo el día esperando con ansias una llamada, un mensaje, un correo con la respuesta, pero resulta que por algún motivo no llega.

Cuántas oraciones realizadas a lo largo de tu vida, de tu matrimonio, del ministerio, y han pasado los años y aparentemente aún no sucede nada; es allí donde la humanidad, la mente, la razón, sino está en koinonía con el Espíritu Santo de Dios, pueden hacerte dudar de las promesas dadas por Dios a tu vida.

Podemos pensar que como no hay señal visible, audible o tangible, Dios no ha respondido, siendo el silencio mismo una respuesta. 

En medio de ese silencio y en medio de esa espera, el Señor prepara tu corazón, tu espíritu, tu vida, para comprender que no siempre su respuesta será un «sí», o que te contestará con un rotundo «no»; sino que la contestación está implícita en ese silencio, en esa espera, que muchas veces suele ser larga y no tan grata.

Quizás hoy haya un silencio por respuesta, pero no dudes, tu Padre está a tu lado y él tiene un tiempo perfecto para aquello que tú necesitas. Ten la convicción de que él oye tus oraciones.

Toma un tiempo para orar

Señor Jesús, gracias porque sé que oyes todas mis peticiones. Te pido me ayudes a través de tu Espíritu Santo a discernir tus respuestas y mantener la paz en medio de la espera; a disfrutar de tu voz a través del silencio, sabiendo que es tu respuesta y que tú siempre tienes el control. Amén.

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