Amemos la sabiduría
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No fui llamado para vivir en esclavitud
No fui llamado para vivir en esclavitud en ningún ámbito de tu vida, ¡porque a libertad te llamó el Señor!

La gloria de Dios
No aguardes a que las condiciones ideales se presenten, sino dedícate a buscar la gloria de Dios en todo momento y en cada situación.

Mi corazón me está engañando
¿Haz pensado alguna vez: mi corazón me está engañando? Nuestro corazón, ese lugar profundo y complejo, tiene una asombrosa capacidad para engañarnos.
Amemos la sabiduría
Ama la sabiduría y ella te engrandecerá; haz que ella sea lo más importante y te dará honor.
Jesús vino a nuestra vida para mudarnos. Nos sacó de las tinieblas y nos colocó en su «Luz» admirable. Nos sacó del lodo cenagoso del pecado y nos estableció en la «Roca» firme. Nos arrancó del reino de las tinieblas y nos introdujo en el «Reino» de los cielos.
Esto cambió nuestra «cultura» y nuestra «naturaleza», la que nos fue dictada por este sistema deprimido, caído y mundano, y en el cual se nos impartía la necedad como materia prima para poder subsistir en este medio corrompido.
La necedad, nos llevó a adoptar posturas, a tomar decisiones, a realizar acciones que dejaron huellas profundas en nuestro ser y en otras vidas por medio del pecado. El sistema pervertido de las tinieblas nos hizo amar la necedad, siendo este el camino más errático y contraproducente en el cual podríamos andar.
Ese andar en tinieblas y necedad, fue transformado para ahora andar en Luz y en sabiduría. Este debe ser una anhelo de nuestro corazón: salir de la necedad y entrar en la sabiduría. Dejar las tinieblas y entrar en la luz. Dejar un estatus de muerte para entrar en un estatus de vida. Cuando degustamos la sabiduría de Dios, queremos más y más, y está nos hace bien, hasta llegar a amarla.
Amar es entregarse por completo. Aquello que amamos nos dirige y puede llegar a gobernarnos. El amor es una acción de nuestro corazón por darnos por completo a algo o alguien. La sabiduría quiere recibir de nosotros todo nuestro amor. Entregarnos por completos a ella. Renunciar y cortar nuestra relación tóxica con la necedad, para entablar una intima relación con la sabiduría.
La necedad nos redujo, nos dañó y perjudicó. Sacó de nosotros lo peor y nos deshonró. Nunca fue una fiel compañera, siempre fue desleal y nos abandonó luego de entregarnos a acciones deplorables.
Hoy tenemos la oportunidad de amar y entregarnos por completo a la sabiduría para recibir de ella honor y engrandecimiento. Ella nos hará crecer, nos dará conocimiento, ciencia, y nos hará llegar a lugares nunca antes pensados. Siempre nos acompañará. Será leal hasta el fin y pondrá una hermosa diadema en nuestra cabeza que nos hará lucir como hijos del verdadero Rey de reyes.
Amando la sabiduría, demostraremos que amamos a Dios. Así demostraremos de quién somos hijos. Amemos la sabiduría. Consagremos por completo nuestra vida a ella y un fruto de grandeza se forjará dentro de nosotros.
Toma un tiempo para orar
Padre celestial, te agradezco infinitamente por tu sabiduría pura y celestial. Reconozco mi necesidad de tu guía y te pido que me ayudes a deshacerme de la necedad y de la confianza en mi propio entendimiento. Deseo anhelar tu sabiduría cada día más y que ella transforme mi vida. Enséñame a amarla y a buscarla en todas las circunstancias. Ayúdame a aplicar tu Palabra en mi vida diaria y a vivir en santidad. En el nombre de Jesús, amén.