Diseños conocidos, vidas con propósito
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No fui llamado para vivir en esclavitud
No fui llamado para vivir en esclavitud en ningún ámbito de tu vida, ¡porque a libertad te llamó el Señor!

La gloria de Dios
No aguardes a que las condiciones ideales se presenten, sino dedícate a buscar la gloria de Dios en todo momento y en cada situación.

Mi corazón me está engañando
¿Haz pensado alguna vez: mi corazón me está engañando? Nuestro corazón, ese lugar profundo y complejo, tiene una asombrosa capacidad para engañarnos.
Diseños conocidos, vidas con propósito
«Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones».
Antes de formarnos, había un diseño conocido. Él conoció quiénes seríamos, cómo nos veríamos, cómo hablaríamos, conoció nuestro ser interior y exterior. Conoció nuestro diseño a la perfección.
Fuimos santificados y dedicados, para un propósito según lo que él conocía de nosotros. Nuestro diseño responde a un llamado, para lo cual fuimos escogidos.
Nuestro ser previamente creado y planificado, responde de antemano a su mundo existente y actual. Traía respuestas claras. Traía soluciones. Traía esperanza, vida y paz.
Él nos conoció desde antes de hacernos nacer. Ahora nosotros necesitamos conocerle a Él. En el altar lograremos recibir el diseño original para lo cual fuimos creados.
Lejos de Dios perdemos esta esencia. Cerca de Dios volvemos a nuestra esencia divina. Somos diseños conocidos por él, ahora nosotros también conoceremos, a través Él, nuestro propio diseño y será comprendido nuestra vida de propósito.
Solo a través de ese conocimiento divino que se alcanza en el lugar íntimo, llegaremos a saber quienes somos, para qué fuimos formados y llamados a ejercer en esta tierra, su preciosa voluntad.
No somos resultados del azar cósmico, somos hijos predestinados para ejecutar una tarea celestial en la tierra, escogidos, formados y planificados, con propósito.
Toma un tiempo para orar
Señor amado y Creador de nuestra vida, presentarnos ante ti es un verdadero privilegio, pues hablar contigo es hablar con aquel que nos dió propósito, formación y hálito de vida. Según tu predestinación, ayúdanos a caminar en cada paso, trecho, etapa, temporada y ciclo, con la mirada puesta en agradarte y darte lo mejor de nosotros para cumplir tu voluntad. En el nombre de Jesús, amén.