¿Y qué hacer cuando…?
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No fui llamado para vivir en esclavitud
No fui llamado para vivir en esclavitud en ningún ámbito de tu vida, ¡porque a libertad te llamó el Señor!

La gloria de Dios
No aguardes a que las condiciones ideales se presenten, sino dedícate a buscar la gloria de Dios en todo momento y en cada situación.

Mi corazón me está engañando
¿Haz pensado alguna vez: mi corazón me está engañando? Nuestro corazón, ese lugar profundo y complejo, tiene una asombrosa capacidad para engañarnos.
¿Y qué hacer cuando…?
Pues conozco los planes que para ustedes tengo, dice el Señor. Son planes de bien y no de mal, para darles un futuro y una esperanza.
Hay días que son especiales, esos días donde tenemos la estamina, el ánimo, la fe y las fuerzas a tope. Donde reto que tenemos por delante, reto que enfrentamos con confianza en Dios y sin la menor duda de que obtendremos la victoria.
Hay otros días que no son tan especiales. Son días donde nada parece estar a favor. Donde nuestro ser físico y emocional no coopera. Donde todo parece ir en contra. Nuestra perspectiva no es óptima. Todo lo vemos negativo y hasta el cielo nos parece gris.
¿Y qué hacer cuando no hay nada por qué gozarse y más bien mucho por qué lamentarse?
¿Y qué hacer cuando el ánimo está por deja, casi tocando fondo y nada provoca?
¿Y qué hacer cuando nuestra fe se haya más pequeña que un grano de mostaza y no podemos creer en nada?
¿Y qué hacer cuando no hay fuerzas, nada de fuerzas, ni un poco de fuerzas y no queremos ni levantarnos?
Y obvio…tu pudieras armar tu propia pregunta ¿Y qué hacer cuando…?
Y luego de hacerte todas estas preguntas, debo decirte que esté es el día que hizo nuestro Dios y Padre.
Aún a pesar de todo, este tipo de días siguen siendo parte de nuestra vida, planeada y anticipada por Dios. No sé acabó la vida. Aún en estos días grises, se haya un hermoso color que no vemos a diario.
Él conoce muy bien los planes que tiene para nosotros y son planes de bien, nunca de mal (aunque lo que estemos atravesando no sea tan bueno) para darnos un futuro y una esperanza (Jeremías 29:11).
Por eso debo decirte que nuestro hoy, no nos corte la determinación de seguir hacia adelante, hacia a nuestro mañana. El hoy puede que no sea tan deseado, pero forma parte de nuestra victoria futura. Perseverar hoy cuando nada parece estar bien, infundirá valor a los días por venir. Aún en los momentos más difíciles y oscuros, nos darán los días más productivos y llenos de luz, hayaremos fuerzas y esperanza para nuestro mañana, porque el justo vivirá por su fe (Hebreos 10:38).
Toma un tiempo para orar
Mi amado Padre Celestial, gracias por el plan perfecto que tienes para mi vida. Gracias por los días buenos y aún más por los días que me parecen malos, porque ahora sé que son parte de tu buena, agradable y perfecta voluntad para mi vida. Ayúdame a perseverar y a seguir adelante confiando en Ti, sin importar lo difícil o complicada que esté la situación. En el nombre de Jesús, Amén.